El bosque de los sentidos

Cinco hermanos descubren que el mundo es más rico con todos los sentidos.

El bosque de los sentidos

Cuento infantil para niños de 3 a 10 años | AloeJoy

El bosque de los sentidos

Para familias y tutores

Cómo aprovechar este cuento

Leedlo sin prisa, haced pequeñas pausas y relacionad la historia con emociones, hábitos y situaciones cotidianas del niño o la niña.

Lectura compartida

Antes de empezar

Buscad un momento tranquilo, dejad espacio para preguntas y permitid que la historia abra conversación en lugar de ir deprisa al final.

Había una vez cinco hermanos llamados Vista, Oído, Olfato, Gusto y Tacto. Cada uno hacía algo diferente.

Un día decidieron cruzar el Bosque de los Sentidos, un lugar mágico donde todo se vivía con más intensidad.

—Yo iré primero —dijo Vista—. Puedo ver el camino.

Vio árboles altos, flores de colores, mariposas y un río. Pero al llegar al río, no pudo cruzarlo solo.

—Yo puedo ayudar —dijo Oído—. Escucha… se oye el agua. Si seguimos el sonido, llegaremos a un puente.

Al otro lado, el bosque se hizo más denso.

—Huele a flores silvestres —dijo Olfato—. Debe haber un jardín mágico cerca.

Encontraron flores de colores que ni siquiera Vista conocía.

—¿Cómo se llaman esos colores? —preguntó Vista.

—Son colores que solo ves cuando usas todos los sentidos juntos.

Encontraron frutas de formas extrañas. Gusto las probó: una sabía a alegría, otra a aventura, otra a calma.

—Primero déjame tocarlas —dijo Tacto—. Esta es suave como terciopelo, esta rugosa como corteza.

Apareció el Roble Sabio.

—Cada uno de vosotros es especial. Pero cuando trabajáis juntos, sois invencibles. Juntos experimentáis el mundo entero.

Los cinco hermanos entendieron: no era cuál era el mejor. Eran un equipo. Y el mundo se volvió mucho más rico, más bonito y más interesante. 🌈✨

✨ Moraleja

El mundo es más rico cuando lo vives con todos tus sentidos.

👨‍👩‍👧 Para las familias

Ideas sencillas para convertir el cuento en una conversación útil, cariñosa y aplicable al día a día.

  • Jugad a adivinar con los ojos cerrados: tocar, oler, escuchar.
  • En un paseo: ¿Qué sonáis? ¿Qué oléis? ¿Qué sentís?
  • Cocinad juntos y nombrad sabores, texturas y aromas.