El monstruo bajo la cama

Cómo aprovechar este cuento
Leedlo sin prisa, haced pequeñas pausas y relacionad la historia con emociones, hábitos y situaciones cotidianas del niño o la niña.
Antes de empezar
Buscad un momento tranquilo, dejad espacio para preguntas y permitid que la historia abra conversación en lugar de ir deprisa al final.
Cada noche, cuando Lucas apagaba la luz, escuchaba un ruido bajo su cama. Cric, cric, cric…
Una noche, Lucas no pudo más. Con el corazón latiendo fuerte, encendió la linterna y se asomó.
Ahí estaba un monstruo. Pero no era como los de los cuentos. Era pequeño como un gato, con piel morada, ojos grandes y tristes, y cuernitos diminutos.
—¡Hola! Me llamo Chiquitín. ¿Puedo quedarme aquí?
—¿Por qué vives bajo mi cama?
—Porque no tengo casa. Los monstruos como yo no tenemos familia. Nos escondemos bajo las camas de los niños.
—¿Y qué haces aquí debajo?
—Espero a que te duermas para comer migajas. Y a veces te escucho reír, y me pongo contento.
Lucas sintió compasión. Fue a la cocina y volvió con galletas y leche.
—¿Para mí? —Chiquitín tenía los ojos brillantes.
Desde aquella noche, Lucas ya no tuvo miedo. Bajo su cama vivía su amigo más pequeño y más bonito. Cada noche le dejaba una galleta y le decía: "Buenas noches, Chiquitín". 🐾💜
✨ Moraleja
A veces los monstruos más grandes se hacen pequeños cuando los miras de cerca.
👨👩👧 Para las familias
Ideas sencillas para convertir el cuento en una conversación útil, cariñosa y aplicable al día a día.
- Si tiene miedo, validad: Entiendo que te asuste. Estoy aquí.
- Dejad una pequeña luz nocturna.
- Jugad a buscar al monstruo durante el día.